Un Mundo – Honduras
Una tubería puede llevar agua hasta una llave. Pero solo una comunidad que comprende, valora y cuida ese recurso puede garantizar que el agua siga fluyendo para las generaciones que vienen. Esa es la convicción que guía el trabajo de Un Mundo en la Cuenca del Río Cangrejal, donde la construcción de un sistema de agua potable para cientos de familias rurales avanza al mismo ritmo que algo quizás más difícil de construir: una cultura de cuidado.
Mientras las tuberías se tienden y las obras toman forma, Un Mundo trabaja en paralelo con niñas, niños, jóvenes y familias en procesos de educación ambiental. Les hablan del ciclo del agua, del cuidado de la microcuenca, del uso responsable de un recurso que parece infinito pero no lo es. Y lo hacen de maneras que llegan al corazón: una de las imágenes que mejor resume esta visión es la de unos niños leyendo Juanita la Gotita, descubriendo que cada gota cuenta y que ellos también pueden ser guardianes de su fuente de agua.
“Nuestro sueño siempre ha sido mucho más grande que construir un sistema”, comparte el equipo. “Sabemos que una tubería puede llevar agua a una comunidad, pero solo una comunidad consciente puede proteger esa agua para las próximas generaciones.”
El sistema todavía no está terminado. Queda camino por recorrer. Pero hoy, Un Mundo puede decir con orgullo que ya está construyendo algo aún más importante: la convicción de que proteger el agua es proteger el futuro propio.
